El Internet de Todo

Según una previsión realizada por Business Insider, para 2020 habrá 38.000 millones de dispositivos conectados a Internet. ¿Cómo afectará esto a las personas, a las empresas o a las instituciones públicas?, ¿cómo aprovechar esta oportunidad?

La expansión de la conexión a Internet, la disminución de costes de la tecnología y el hecho de que cada vez más dispositivos incorporan sensores y conexiones han creado el entorno perfecto para el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés). El Internet de las Cosas se basa en la recolección de datos por sensores de todo tipo, su computación en la nube para traducirlos en información útil y hacer que generen órdenes en tiempo real para que los dispositivos las ejecuten.

Con la incorporación de sensores, la conexión a Internet y la computación en la nube, prácticamente cualquier aparato de los que tenemos a nuestro alrededor se puede volver inteligente. De este modo, los sensores colocados en una carretera pueden medir la intensidad del tráfico o el estado del tiempo y enviar esta información al vehículo que estemos conduciendo para que escoja otra ruta en caso de un atasco, una nevada, etcétera.

Mucho más rápidamente de lo que imaginamos, la mayoría de los objetos que nos rodean estarán equipados con sensores y conexión a Internet que les permitirá comunicarse los unos con los otros y tomar decisiones. Esta revolución va a afectar de una manera u otra a consumidores y usuarios. La aplicación del Internet de las cosas a nuestra vida diaria tendrá dos principales escenarios, la casa y el coche. Dispositivos conectados (o implantados) a nuestro cuerpo permitirán activar o desactivar sistemas de climatización o preparar el café cuando detecten que nos hemos despertado. Ya hay varios fabricantes desarrollando coches autónomos y se constata que se podrá reducir así el número de accidentes en las carreteras.

El ámbito de la salud es uno de los que más se van a beneficiar del IoT, aportando nuevos servicios a los usuarios. Ya hay aplicaciones que cuentan los lunares para detectar un posible cáncer de piel, equipos que se autoanalizan para ver si han sido desinfectados correctamente y, algo que solemos utilizar muchos, dispositivos y aplicaciones que cuentan nuestros pasos, las calorías consumidas y nos hacen recomendaciones sobre nuestro estilo de vida. Empresas muy alejadas de la tecnología como las de cosmética están viendo las oportunidades en este campo: L’Oreal (una empresa del grupo de laboratorios La Roche Posay) acaba de lanzar un parche para pegarlo en la piel y medir la radiación solar. El parche cambia de color cuando le da el sol y está conectado con una aplicación para smarthphone que advierte al usuario que lo lleva puesto cuándo se está sobreexponiendo a la radiación solar.

Aplicaciones del Internet de las Cosas

Aplicaciones del Internet de las Cosas

Pero dónde el Internet de las Cosas realmente tiene un potencial revolucionario es en la producción industrial: el mismo informe de Business Insider prevé que puedan aumentar los beneficios más del 30% con la llamada Industria 4.0 o indusirtia “conectada”. El sector de las manufacturas será el más beneficiado, seguido por el sector financiero, el de telecomunicaciones y el energético. La principal fuente de rentabilidad para la industria vendrá de la reducción de costes de operación, mejora de la productividad y la capacidad de crear nuevos productos. Esto es muy interesante en un mundo en el que el consumidor está cada vez más conectado, informado y demanda inmediatez y personalización.

Después de la industria, la Administración Pública será la siguiente en la adopción de esta tecnología, que le permitirá incrementar la productividad de empleados y recursos públicos, mejorar la seguridad y la defensa, y mejorar la relación con los ciudadanos. De este modo ya hay “Smart Cities” con aparcamientos inteligentes; sistemas de gestión de suministros como electricidad, gas o agua, y también de residuos; sistemas de transporte público conectado,…

Más allá de lo que se nos pueda ocurrir sobre el Internet de las Cosas, está lo que no alcanzamos a imaginar. Ya se habla de Internet of Everything (Internet de todo) más que de Internet of Things, por lo que habrá que estar atentos a las tendencias venideras para aprovechar las oportunidades de negocio que van a aflorar en los próximos años en relación al Internet de las Cosas.

Autor: Antonio Fernández, Director de Desarrollo de Negocio de Surgenia

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